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Reiki  Occidental

 

 

 

La Armonía del Universo es un Secreto que siempre ha inquietado al hombre moderno. En cambio, para el hombre de las antiguas tradiciones europeas, era la clave de su propia existencia. Recurrimos a ideas y técnicas lejanas cuando siempre se practicaron, de una u otra manera, en nuestro Occidente tan dañado, en nuestra Europa tan dejada y olvidadiza.

Los pueblos celtas, los vikingos y los demás habitantes originarios de Europa, disponían de tradiciones ancestrales, es decir sin principio aparente, que les hablaban de esa unión sagrada entre el Hombre y el Cosmos, por lo tanto esa peculiaridad no es patrimonio de Oriente, ni de tribus perdidas en otros continentes.

 

En Oriente se han preservado técnicas ancestrales que en Occidente desparecieron por motivos diversos. Una de esas técnicas es la del contacto con la Fuerza de la Luz que todo impregna y que a todo da Vida, incluso allá donde parece que no la hay.

Esta Fuerza se canaliza a través del Hombre, y éste la transforma en energía sutil que armoniza no solo su propio cuerpo, sino que la irradia y la expande a voluntad, armonizando todo su entorno.

Un monje cristiano del Japón la extendió fuera de su ámbito reducido hasta ese momento, en el siglo XIX. Descubrió que el origen de esa técnica provenía de la India Milenaria, del Dios Shiva, una de la divinidades hindúes que a su vez, como indoeuropeos que somos todos nos recuerda ese mismo tronco común.

Esta técnica es conocida hoy como Reiki.

Y se trata de una tradición que, como tal, ha de  ser transmitida escrupulosamente de maestro a discípulo. No se puede aprender a base de la lectura, aunque ésta pueda ayudar a perfeccionar la aplicación. Es imprescindible una transmisión. Y nosotros hemos recogido esta transmisión para despertar nuestra memoria perdida en Occidente. Y en eso estamos.

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