Por qué el Reiki evoluciona hacia el Vril

 

Cada tradición y cultura ha llamado a las mismas cosas con nombres propios. La Fuerza de la Armonía Cósmica ha recibido el nombre de Ki en el Japon, Chi en China, Prana en la India. El nombre propio en Occidente ha sido muy diversificado. Literariamente conocemos el nombre de VRIL desde que Sir Edward Bulwer Lytton, a principios del siglo XIX, escribiera su novela La Raza Futura (descargar aquí).

 Imbuidos por el relato mencionado hemos seguido usando esa denominación de Vril.

 

Pero ¿sólo es cuestión de cambiar el nombre?

Sí y no.

Sí en cuanto que el nombre que demos a una Fuerza idéntica para todos no tiene mucha importancia.

No en cuanto que una denominación diferente significa un diferente procedimiento y diferentes puntos y matices a tener en cuenta, como a continuación veremos.

La principal norma del Universo es la diferenciación. Aun basándose en un mismo arquetipo, no hay nada que sea idéntico en su representación externa. Esta diferenciación es una constante en la Naturaleza, hasta tal punto que está demostrado que no existen dos copos de nieves que sean idénticos.

Este razonamiento elemental nos sirve para expresar nuestra pauta de llegar a la espiritualidad de cada individuo mediante el factor diferencial, contra la norma dominante de partir desde los factores homogeneizantes. Este factor diferencial se inicia en el individuo y se extiende a través de la comunidad. Y ello nos permite hablar de una occidentalización, una variación en la aplicación del Reiki que, de esta manera, se convierte en Vril.

 

Factores Diferenciales del Vril como Reiki Occidental

 

*Partimos de la base de una estructura mental y social diferente de la cultura europea.

*Acoplamos la técnica del despertar del Vril a la cosmovisión europea y occidental, compatible con las cosmovisiones de las antiguas civilizaciones paganas y cristiana.

*Introducción de elementos rúnicos, lo cual no es nuevo, pues el Reiki de la rama tibetana ha adoptado runas notablemente europeas.

*Introducción de los elementos paisaje y la geografía como  algo sagrado o mágico. De esta manera el hombre, incluso el europeo, que siempre vivió en la Antigüedad esa unión con la Naturaleza, vuelve a mirar lo que le rodea con los ojos que nunca debieron cerrarse.

*Cambio del tan manoseado concepto de amor, por el de armonía, no sólo con respecto a las demás personas sino con respecto a todo lo existente.

*Transmutación de la idea antropocéntrica de la existencia por otra más humilde, haciendo entender al hombre que, siendo el centro potencial del Universo, tiene el deber de ser responsable y que debe actuar como si de la criatura más ínfima se tratara.

*Transmisión y enseñanza del Vril a todo aquel que presente un interés más allá de la simple curiosidad. La idea del Vril es contrapuesta a todo tipo de remuneración económica por su transmisión y aplicación. No se pude cobrar por la transmisión del Vril, ni por su aplicación. Ambas cosas deben hacerse por pura devoción pero con responsabilidad. Es decir, nunca regalar nada que no se vaya a apreciar. Para ello se seguirá un protocolo orientativo.