LA FUERZA QUE NOS ACOMPAÑA

 

El  VRIL es la sustancia que invade todo el Universo. A través de ella todo está unido y todo se comunica. Es una fuerza que en su estado primordial no se le puede considerar aún como energía, por eso no queremos usar ese término en un principio. Cuando es canalizada a través de los seres y especialmente por el hombre, entonces se transforma en algo mesurable y palpable, pudiendo, sí, en este caso, denominarla como un tipo de energía, canalizable de maneras diversas.

La Armonia del Universo puede ser captada mediante el Vril. En el origen el Hombre vivía de ella, permaneciendo unido a la Creación, ajeno a la idea de enfermedad.

Los ritmos cíclicos de la existencia hicieron alejarse al hombre de la conciencia de esta Fuerza, cayendo en la Oscuridad que le ha conducido hasta el día de hoy.

Usando el Vril, se puede llegar a conectar con la Luz del Universo.

Hay muchos métodos diversos que han sobrevivido en diversas tradiciones.

Mediante la trasmisión del Reiki se da un primer paso de vivencia directa. Es una vía netamente experimental. Supone una superación de lo meramente especulativo. Sentir por sí mismo el flujo que corre por nuestro cuerpo y que se trasmite voluntariamente a aquello que nos rodea, nos hace ver el mundo con otros ojos.

Así superamos el materialismo imperante y nos da un indicio de cómo sería el mundo si todos funcionaran de otra manera.

No queremos tampoco embarcarnos en un lenguaje demagógico de un supuesto mundo feliz. El descubrimiento en nosotros de la fuerza del Vril, nos ha de servir para afrontar la vida de otra manera. Las leyes de la naturaleza son duras, y siempre lo seguirán siendo. Es el hombre quien es débil, que se  basa en una cosmovisión puramente materialista, o por el contrario, en una visión puramente sentimental. Ni una cosa ni la otra son correctas. La fuerza del Vril y la herencia que nos llega de la Tradición Perenne nos hacen cambiar nuestro ángulo de visión de una forma radical. No podemos cambiar la Naturaleza pero sí cambiar nosotros, y con ello el mundo que nos rodea.

El mundo es una constante lucha entre fuerzas constructivas y destructivas. Ello no es ni bueno ni malo. Es así porque así funciona el mundo. Sólo el hombre tiene la capacidad de concebir el bien y el mal, conceptos bastente relativos.

El Vril nos abre los ojos y nos pone de lado de la creación, la iluminación de toda oscuridad. Y deja que el mundo trascurra con su evolución, cumpliendo siempre una ley y voluntad superiores a la humana.